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I Congreso Industria Conectada 4.0

No hay falta de talento digital, hay falta de inversión en formación de calidad

Leo en el periódico Expansión un artículo que me deja estupefacto titulado: “Siemens e Indra avisan sobre la escasez de talento digital”. En el marco del Congreso de Industria Conectada 4.0, se reúnen los responsables de algunas de las mayores empresas de este país (o que trabajan en este país), como Indra, Siemens, el Santander, Accenture Iberia o Telefónica. En ellos, los responsables de estas empresas hablan sobre los retos que se plantean en el futuro y las estrategias para abordarlos. Lo sorprendente es cuando oímos, en palabras de Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra, decir:

“Lamento que exista una escasez de talento digital con el que cubrir la demanda existente y pediría concienciarse de la situación de urgencia que supone este cambio, ya que se está cambiando a mucha velocidad y si no se lidera como empresa, sector o país, podemos quedarnos en la parte más negativa de la transformación digital. Todos los agentes se deben plantear cómo debe de ser su posicionamiento y qué deben tener para contar con éxito en esta época de transformación, para la que es necesario contar con liderazgo, talento y una estructura de gobierno en las empresas ágil”.

En esta charla se habló de clientes, de necesidad de transformación, de adaptarse a un mercado que va muy rápido… y de talento. El talento es una de las claves. Pero, ¿de dónde viene el talento? Viene de una buena formación, desde luego. Porque nada se habló del problema real que sufren hoy las empresas españolas: la falta de formación de calidad. Seamos serios y sinceros: en una formación tecnológica, la carrera universitaria rara vez te prepara para un trabajo real. Las carreras están para proporcionar bases y a partir de ahí desarrollar tu carrera con trabajo y experiencia. Pero hoy día, la tecnología va demasiado rápido y a estas empresas se les exige unos resultados que ya no permiten la fórmula clásica de ir aprendiendo mientras trabajas.

El desarrollo móvil hoy día es una necesidad operativa de cualquier empresa. Un desarrollo móvil que trabaja en dos mundos opuestos y no compatibles en forma alguna: Android con Java o Kotlin y sus propias reglas y Apple con Objective-C o Swift y unas reglas aun más estrictas. Unos y otros incorporan novedades cada año, cambiando librerías, incorporando nuevas tecnologías como la Realidad Aumentada o incluso la Virtual, librerías de aprendizaje automático, nuevas posibilidades de almacenamiento, nuevas prácticas seguras… Vivimos en un momento tecnológico dulce y complicado en que además hemos de contar con un tercer actor: el lado servidor. No por nada Amazon o Microsoft consiguen gran parte de sus ingresos con los negocios en la nube de AWS o Azure. ¿Qué significa todo esto?

Significa que los equipos de desarrollo tienen que estar divididos en tecnologías diferentes, con algunas partes en común, pero que tienen equipos independientes a nivel de trabajo. Y significa que ninguna carrera universitaria jamás podrá prepararte para trabajar en un mercado tecnológico que cambia e incorpora novedades cada año o cada pocos meses. Que podrás contratar a los primeros de promoción pero no van a saber Swift 4, el nuevo lenguaje de diseño de iOS 11, hacer apps con ARKit, no van a conocer las últimas prácticas de desarrollo seguro para securizar los datos… no van a conocer nada de eso a no ser que sean personas proactivas, apasionadas, que desarrollen una formación por su cuenta. Y de esas, hay muy pocas y encima siempre se las infravalora en cualquier entorno de trabajo.

El gran problema que tienen hoy las empresas, sobre todo las grandes, es que se mueven en un modelo de contratación obsoleto en que presuponen que la preparación para el puesto ya forma parte del proceso de selección, lo cual es imposible. Por lo tanto se ha decidido contratar y que la gente se forme por su cuenta mientras trabaja en los proyectos, que es el modelo clásico que se ha usado históricamente. Como ya hemos dicho, dados los niveles de exigencia y tiempos que se manejan, este modelo ya no es operativo. ¿Qué problemas conlleva esto? Muchos: apps con errores, retrasos, problemas, fallos de seguridad, código ineficiente… Y hoy día las cosas son muy serias y lo que sucedió no hace mucho con el sistema LexNet del Ministerio de Justicia de España no es más que la punta de la lanza de lo que puede pasar si esto no se soluciona.

¿Cuál es la solución? Formación. Formación a medida. Formación que supla las necesidades operativas de un equipo y permita obtener unos conocimientos mucho más allá de lo que cualquier trabajador hubiera obtenido por su cuenta y en menor tiempo. Una formación mucho más enfocada en sus necesidades reales. Algo tan simple como que los proyectos tuvieran una partida destinada a formación que permita a profesionales del sector cuyo trabajo es estar al día de la tecnología, dar ese conocimiento ya madurado y ordenado para que los técnicos sean capaces de hacer un trabajo de calidad. Porque si no, tenemos la realidad de hoy día: equipos de decenas de personas con nulos conocimientos, que pierden días o semanas en buscar soluciones que no encuentran, que no saben cómo abordar el trabajo que les corresponde y donde “los 3 que saben” son los que resuelven los problemas como pueden, cargándose con tareas que no les corresponden. Y cuando estos salen corriendo, el proyecto se viene abajo y nadie sabe que ha pasado.

Todo eso se soluciona con una buena formación. Sí, ya sé que algunos pensarán que estoy defendiendo mi propio negocio de formación como Apple Coding Academy. Y no. Defiendo el negocio de la formación de tantos y tantos buenos profesionales cuyo trabajo es dar la mejor formación posible y actualizada. Y sobre todo (porque yo he estado dentro de equipos así) defiendo a esos profesionales que trabajan en una empresa y que sufren día a día el estar perdidos, el no saber cómo hacer su trabajo, el no tener ayuda de ningún tipo y donde cada vez que hay una entrega (y esto señores es literal) rezan porque no explote aquello porque no sé muy bien qué les he dado pero tampoco he tenido ni tiempo ni recursos para hacerlo mejor. Es muy triste y una pena, porque con una buena formación, el ser humano es capaz de crear oro. Pero hay que ser consciente de las verdaderas necesidades operativas de las empresas y parece que sus máximos responsables no lo son. El talento no crece en los árboles. Se forja.

Así que por finalizar, concluimos: no hay falta de talento digital. Lo que hay es una falta inherente de inversión en formación de calidad para equipos, que permita a estos distinguirse en su trabajo y tocar la excelencia que permita a España estar donde debería. En lo más alto de la competitividad empresarial. Espero que este artículo mueva conciencias y haga reflexionar. Y como siempre decimos, un saludo y Good Apple Coding.

Acerca de Julio César Fernández

Analista, consultor y periodista tecnológico, desarrollador, empresario, productor audiovisual, actor de doblaje e ingeniero de vídeo y audio.

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