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Phil Schiller - App Store

Mantener un desarrollo con el precio que se pagó hace años

Vamos a imaginar el siguiente caso: llamamos a un electricista a nuestra casa, quien nos cobra un servicio, por hacer un reparación. La siguiente vez que lo llamemos será un trabajo nuevo y por lo tanto volveremos a pagar. Estamos ante un caso obvio. Ahora vamos a imaginar otra cosa: me compro una película en Bluray y como es mía, la puedo ver las veces que quiera sin tener que pagar más cada vez que la veo. Ambos conceptos son coherentes a nuestra vida, ¿verdad?

Ahora vamos a imaginar un concepto donde mezclemos ambos: un electricista al que llamamos por un servicio, pero como ya pagamos por su trabajo, las siguientes veces que venga no puede cobrarnos porque ya le pagamos la primera vez. Como si fuera una película. La diferencia, no obstante, es notoria: la película no tiene coste por cada reproducción para aquel que la vendió. Pero el electricista cada vez que viene a casa tiene un coste: desplazamiento, materiales, horas de trabajo… todo ese trabajo tiene que costearlo con lo que le pagamos la primera vez. ¿Es absurdo, verdad? Pues ese es el modelo de muchas apps que hoy usamos.

Error de concepto por ambas partes

No nos engañemos. Los desarrolladores tenemos parte de culpa. ¿Alguien en su sano juicio pensaría hoy día que es rentable mantener la infraestructura que requiere una app, con un único pago? Vamos a suponer el caso TweetBot, una app que no tiene costes añadidos por el servicio ya que lo pone Twitter. Perfecto. Podemos pensar que si yo compré TweetBot hace 2 años por 4,79€ la empresa debería de estar más que contenta.

Pero también quiero que tengan la app actualizada, que incorporen los cambios que Twitter vaya haciendo como no contar en los 140 caracteres las respuestas o las fotos, etc. Para ello, hay que tener empleados que trabajen en la app. Y esos empleados tienen un sueldo que hay que pagar. Por lo tanto, estamos pagando a unos empleados por mantener una app que ya se vendió hace 2 años, y que puede que ahora ya no se venda para mantener la infraestructura de la empresa. No es difícil de ver, ¿verdad?. Así es como miles de estudios de desarrollo han caído como moscas o han tenido que re-inventarse ofreciendo servicios.

Opinión suscripciones

El problema es que los desarrolladores, en su gran mayoría, no venden un producto cerrado como una película. En el momento en que se realiza la venta, todo lo que viene detrás es gasto para la empresa porque el ingreso ya se realizó. ¿Por qué existen los DLCs en el mundo de los videojuegos? ¿Y por qué se han creado los modelos de suscripción para el software? Para poder costear el hecho que en el mundo del software, tras la venta, el producto sigue exigiendo gasto porque es un producto vivo. No es vender una película y listo. Un producto cerrado, como un libro. Pero ya ni eso, porque yo mismo he visto en mi mismo el problema de dar un servicio actualizando mi libro “Aprendiendo Swift”, que me ha provocado serios problemas económicos al tener que trabajar meses contra un coste que ya cobré hace muchos meses o incluso años.

Y yo reconozco que la culpa ha sido mía, pues yo fui quién no calculó las horas de trabajo que tendría que echar por un coste ya cobrado. Pero tampoco Apple me proporcionó un medio para poder compensar esas horas trabajadas posteriormente a la venta. Tal vez, si tuviera la opción de cobrar 5€ por la actualización del libro, ahora habría escritos muchos más porque he podido mantenerme y cobrar por un trabajo nuevo. Y ese mantenimiento me hubiera permitido contratar a gente que hiciera trabajos como corrección de textos, marketing y redes sociales, maquetación… Sin embargo, básicamente, he vendido 3 libros por el precio de 1.

La opinión de Apple

En la última semana Phil Schiller, responsable de marketing de Apple, concedió una entrevista a un medio hindú y en ella habló sobre la opción de permitir que los desarrolladores cobren por las actualizaciones de las apps. Y en ella dijo lo siguiente de este tema:

La razón por la que no hemos ofrecido esta opción es más compleja de lo que la gente cree, y vale, es nuestro trabajo pensar en problemas complejos, pero el App Store ha conseguido muchos importantes hitos sin esa opción, porque los modelos de negocio tienen sentido para nuestros clientes (compradores). Y el modelo de actualización, que conozco muy bien de mis días de trabajar con grandes soluciones de software, es un modelo de los días del software empaquetado que para algunos desarrolladores puede seguir siendo importante, para que para muchos, no forma parte del futuro al que vamos.
Creo que para muchos desarrolladores, el modelo de suscripción es una mejor forma que ofrecer una lista de funciones diferentes con diferentes precios de actualización, pero va en contra de los nuevos clientes. No estoy diciendo que no tenga valor para algunos desarrolladores, pero para muchos no lo tiene, así que ahí está el reto. Y si miras al App Store, esta función supondría mucho trabajo que hacer y sería mucho más difícil de añadir que otras funciones más útiles que podemos incorporar.
Por ejemplo, el App Store tiene un precio por app, cuando la ves, ves que hay un precio en ella y es ese el precio. No tiene múltiples precios para diferentes tipos de compradores, por lo que para desarrollar eso (que no es que sea imposible) requeriría mucho trabajo para una pequeña parte del software para los que, creemos, el modelo de suscripción es mejor, donde además los clientes se sienten más cómodos. Pero seguiremos hablando con los desarrolladores sobre las cosas más importantes en su lista de prioridades, preguntándoles cuánto de importante es el pago por actualización para ellos, y tendremos la mente abierta al respecto. Aunque es mucho más complicado de hacer de lo que la gente piensa.

Queda claro, porque lo repite bastante, que el problema de ofrecer cobrar por actualizaciones supondría tener casi que re-escribir el núcleo del modelo de pago del App Store y el control de certificados de seguridad por producto. Entiendo que, técnicamente, habría que firmar con diferentes firmas o contenidos una misma app, para poder validar a qué servicios tiene acceso una persona. Pero lo que Schiller se olvida es que muchas apps cobran el modelo de diferentes funciones a través de in-app purchases, aunque sigue siendo un pago único para desbloquear una función y ya no podemos volver a cobrar por ella.

Y Schiller se olvida que hasta hace un año, el modelo de suscripción no podía aplicarse al software y tenías que sacar este fuera del App Store para poder tenerlo (yo lo hice en su momento hace años con una app infantil para escuelas). Por lo tanto nos encontramos con que ahora Apple nos dice (y creo que ese es el futuro) que si nuestras apps están vivas o incluso tienen un coste añadido (como un coste de servicio en la nube unido al uso de una app) lo que tenemos que hacer es cobrar suscripciones. Y me parece bien, pero aquí el problema es que el usuario que pagó por algo hace 2 años, no quiere que ahora le digan que tiene que pagar una suscripción por una app por la que ya pagó.

Spotify Suscription

Y esto es un problema serio, porque la percepción de cara al comprador es que ahora tiene que pagar periódicamente por usar algo que hasta ahora no tenía coste para él (salvo el que ya tuvo en su momento). Es como si la película que yo compré y es mía, de pronto me quiere cobrar 1€ al mes para seguir viéndola. El cliente pensaría: “¿entonces para qué la compré?”. Porque él no tiene la percepción del motivo por el que ahora se le quiere cobrar, solo ve que se le quiere cobrar y es normal que piense eso si nadie le explica un por qué de forma coherente.

Es cierto que si es una app nueva, y se nos pide la suscripción desde el momento 0, la percepción es diferente pero… ¿cuántos que pagaron por 1Password o Tweetbot estarían dispuestos a empezar ahora a pagar mes a mes por el uso de la misma? La percepción es que la app tiene vida y se actualiza en uno y otro lado, tanto para el que pagó hace 2 años como para el nuevo. Y si la empresa decide cerrar y dejar de mantener la versión de pago y solo dar vida a la de suscripción (creando una app nueva, por cierto), eso de seguro supondría un millón de reseñas de una estrella. Entonces, ¿qué hacemos?

Lo que está claro es que este dilema es uno de los que han impedido que el iPad Pro tenga apps “más profesionales” que se acerquen a apps de escritorio. Como desarrollador, me puedo plantear muy mucho si una inversión de meses o años de desarrollo me puede resultar beneficiosa en un sistema donde se da por supuesto que todo debería ser gratis o que tengo que seguir manteniendo y ampliando las funciones de mi app con un único pago realizado en un momento X. Pero el futuro es ese: por ejemplo, a partir de 2020, Office ya solo se venderá con suscripción, Adobe hace mucho que funciona por suscripción y todos los grandes desarrolladores empiezan a incorporar pago por suscripción. Por lo tanto, vayámonos acostumbrando a ello. Pago por uso. Tal vez así sí sea rentable intentar sacar software profesional en dispositivos hasta ahora percibidos como móviles.

Nintendo Switch eShop

A veces es curioso mirar casos del mercado donde la percepción lo es todo, por ejemplo, la Nintendo Switch. Es un móvil, tal cual. Podría hasta poner Android en su CPU Nvidia Tegra X1. Pero tiene un sistema cerrado y cobra una media de 20€ por juego digital y más de 40 o 50 por las novedades. Y ahí está, vendiendo millones. Y no hay que engañarse. El Zelda o el Mario Kart está claro que son juegos muy grandes y que justifican su precio, pero hay otros muchos en la tienda digital como Puyo Puyo/Tetris, Snipperclips o algunos más que son juegos casuales como tal, que bien podrían estar en iOS o Android. Juegos por los que la gente está pagando 20€ en Switch pero que jamás pagarían por ellos en Android o iOS. Y sinceramente, eso es un problema del modelo de negocio que se me preocupa más por vender móviles que de hacer rentables los servicios para terceros. Y también de percepción, porque en el dispositivo móvil de Nintendo sí pago porque es lo que hay, mientras que en iOS no porque hay mucho gratis y se ha tendido a promocionar esos modelos frente a otros mejores para la mayoría de desarrolladores.

Se mire como se mire es un problema complicado, porque además la tendencia es que los móviles cada vez se usan más para hacer lo mismo. Las apps más descargadas son las mismas: Instagram, Facebook, Gmail, Twitter, Dropbox… los sospechosos habituales. Hacerse un hueco es cada vez más complicado y al final solo a través de servicios asociados al móvil es como se puede hacer rentable una app, porque colocar un producto una empresa sola (si no tiene detrás un historial y un bagaje) es una tarea titánica.

¿Qué opináis al respecto? Hacednos llegar vuestros pensamientos u opiniones y abramos debate. Un saludo y Good Apple Coding.

Acerca de Julio César Fernández

Analista, consultor y periodista tecnológico, desarrollador, empresario, productor audiovisual, actor de doblaje e ingeniero de vídeo y audio.

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