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iPhone 10

iPhone, 10 años

El 9 de enero de 2007 estaba trabajando en mi puesto como responsable de aplicaciones de gestión en la (entonces) Dirección General de Aviación Civil del Ministerio de Fomento del Gobierno de España. En aquel momento dirigía un equipo de unas 12 personas en diferentes proyectos vinculados a Administración Electrónica y firma digital, y todos los días iba y venía en metro al trabajo. En el metro usaba un iPod que en aquel momento tenía 3 años y que ya no era un dispositivo tan poco conocido en España como cuando lo compré en 2004. Recuerdo cómo al principio todos me miraban raro cuando veían un cable blanco de auriculares y una pequeña caja de trasera metálica, del mismo blanco inmaculado por delante, que sacaba del bolsillo para modificar el volumen o cambiar de pista.

Desde que compré el mencionado iPod Classic (con pantalla monocromo y 20GB de capacidad) que hoy día sigo usando, Apple me llamó la atención y comencé a seguir sus presentaciones. Siempre había conocido a Apple e históricamente había probado ordenadores Apple II, Macintosh, PowerBook de los primeros con trackball e incluso seguía sus vicisitudes en el mercado cuando andaban como pollos sin cabeza sacando consolas de videojuegos junto a Atari o PDAs como la Newton. Pero desde que tuve el iPod les presté más atención y aunque no se podía en aquel entonces ver en directo las presentaciones, sí estaba suscrito en iTunes a los vídeos de las mismas y cada vez que se liberaba uno tras un evento, lo veía con interés. Así fue como vi la presentación de los iPod con pantalla a color (a los pocos meses de comprar el mío en blanco y negro) o los lanzamientos de los iPod Nano, Shuffle, etc… Mi experiencia con Apple era tan buena, que me despertó la vena geek de estar al día de lo que lanzaban.

Que se rumoreaba que Apple quería sacar un teléfono era un secreto a voces y de hecho todavía recuerdo aquella extraña experiencia de unión con Motorola y un teléfono compatible con iTunes en 2005. El Motorola ROKR, un despropósito que no llegó a funcionar pero que sí me hizo ver una cosa clara: el futuro era llevar la música en el teléfono, no en un dispositivo dedicado como el que yo tenía. Por lo tanto, tenía curiosidad e interés por saber qué había presentado Apple en la MacWorld del año 2007 y al día siguiente, el 10, cuando pude ver el vídeo fue algo que cambió para siempre la percepción que tenía de la tecnología hasta ese momento.

Tres dispositivos en uno

El primer iPhone era eso: un iPhone. Un smartphone. Hacía cosas como ninguno lo había hecho hasta ese momento, tenía una forma de ser manejado como ningún otro hasta la fecha. Era una absoluta revolución y una apuesta muy arriesgada para Apple que, literalmente, cambió el mundo. Y lo hizo porque demostró que realmente había otro concepto y otra forma de usar la tecnología, más cercana, más usable… pero en aquel momento, no hay que olvidarlo, no había apps de terceros. El iPhone era como un iPod con teléfono, tal cual. Tenía las mismas funciones que un iPod solo que incluía algunos elementos nuevos como un cliente de correo o un navegador de calidad escritorio (el primero que hubo en un dispositivo móvil). Pero si nos fijamos, ese primer iPhone era tal cual dijo Steve Jobs: un iPod con controles táctiles, un teléfono revolucionario y un dispositivo de comunicaciones para internet. Nada más. No hacía nada más y aquel concepto hubiera muerto si Apple no hubiera lanzado al año siguiente la SDK para permitir que terceros desarrolladores lanzaran apps para este.

El iPhone fue una revolución en el concepto, en la forma, en sus posibilidades, en la re-definición del status-quo (como diría Apple), pero no dejaba de ser un teléfono como otro cualquiera. Mejor, más fácil, más bonito, más práctico (más caro) que se manejaba más fácilmente… pero un teléfono con iPod y para comunicarse por internet. Fue el App Store en 2008 lo que inició la actual revolución. Y también tuvo una importante revolución: la democratización de las actualizaciones del sistema, disponibles para todo el mundo desde el momento de su lanzamiento como sucedería en cualquier ordenador. Porque al final, el éxito no solo fue un dispositivo revolucionario, sería injusto no darle el mérito al otro 50% de la ecuación: al (entonces) iPhone OS 1.0. Una verdadera revolución que tenía detrás a OS X y su motor Darwin llevando el escritorio al móvil.

OS X Darwin iPhone

Y por cierto, ¿sabían ustedes que aquel primer iPhone aquel primer día no funcionaba? Cada vez que se usaba una app y se cambiaba a otra, el smartphone se colgaba y el escritorio (el SpringBoard) se reiniciaba. ¿Cómo lo arreglaron? No lo hicieron. Lo que realmente se hizo fue que cada nuevo dispositivo que usaba Jobs fuera uno nuevo, recién instalado y re-iniciado. Y Steve Jobs hizo lo que se denomina en marketing una presentación guiada. Solo tocaba donde previamente se había tocado y se había verificado que no daba problemas: seguía una hoja de ruta mental para evitar el mínimo problema y que diera la sensación que 6 meses antes del lanzamiento, todo funcionaba ya (al menos para poder enseñarlo). Hasta en este sentido, la presentación del iPhone fue un ejemplo de producción.

Y un detalle curioso: se presentó 6 meses antes de su lanzamiento y nadie, ni remotamente, quiso hacer algo parecido al iPhone en ese tiempo (aunque fuera mal y rápido). Hoy día, ese margen es impensable para cualquier compañía (incluso Apple). Si presentas algo para lanzarlo 6 meses después tienes 100 compañías que han clonado (aunque mal) lo que has presentado antes que tu producto llegue al mercado. Algo curioso que demuestra como en aquel momento, la industria no supo ver qué era el iPhone. Bueno, alguien sí lo vio…

Google, el ¿enemigo? en casa

Uno de los invitados a esa primera keynote que hoy se estudia en las escuelas de negocios como el ejemplo perfecto del marketing y la innovación, fue el entonces CEO de Google Eric Schmidt. CEO que, en aquellos días, era también miembro del comité de dirección de Apple. Google estaba muy metido en aquel primer iPhone. Era el buscador por defecto, las cuentas de Gmail podían configurarse fácilmente (aunque Apple se asoció con Yahoo! como proveedor “favorito” de la plataforma en aquel momento ya que Gmail no tendría soporte IMAP hasta meses después del lanzamiento del iPhone), los mapas que tenía eran servidos por Google Maps… Google estuvo muy de cerca en todo el nacimiento mientras, por su cuenta, cogía el concepto de Blackberry made-in-Google que compró en 2005 al adquirir Android, Inc. y lo transformaba poco a poco en la alternativa al iPhone. Una alternativa que fue presentada a los pocos meses del iPhone 3G y el lanzamiento del App Store.

Sin duda, fue una jugada maestra por parte de Google pues a todos los fabricantes el iPhone les pilló completamente desprevenidos. Nadie, salvo Google, fue capaz de ver que aquel lanzamiento de aquel primer iPhone sería el principio del fin de empresas de facturaciones millonarias que tenían un muy cómodo status-quo donde miraban desde arriba sin ver que por detrás de sus líneas venía Apple a destruir todo aquello que pensaba nadie podía quitarles.

Eric Schmidt

Los grandes que no quisieron cambiar como Blackberry (quien dijo que sus modelos Pearl estaban muy por encima de esos iPhone y que nada podría hacerles daño) o Nokia (que se mofó porque no entendió que las pantallas táctiles con las que ellos habían “jugado” no tenían nada que ver con la tecnología capacitiva que Apple presentaba). Ambas hoy día son una anécdota de lo que fueron. Y otros como Samsung, que nunca habían tenido una posición de importancia en el mercado de los móviles, gracias a Android consiguieron su actual posición.

Lo que está claro es que el binomio Apple iPhone y Google Android, desde 2008, llegó para arrasar el mercado y cambiarlo. Porque quien quería la experiencia de alta gama tenía el móvil de Apple y quién no podía o no quería permitírselo tenía otras opciones. Tuvieron que pasar algunos años donde aun Nokia dominó en un fatídico intento con terminales de penosa calidad como los famosos XpressMusic. Pero fue llegar Samsung con su estrategia de acoso y derribo a las operadoras, ofreciendo terminales de gama baja o media a precios irrisorios, y el resto de compañías desapareció. Es claro que el iPhone solo no podría haber cambiado el mercado (porque solo apunta a un sector muy concreto), pero Google y Android ofreciendo el concepto creado por Apple a otros sectores, fueron los que terminaron por ganar la batalla y los que han hecho que hoy tengamos el mundo que tenemos.

Está claro que Google fue y es el enemigo, pero tal vez no lo es tanto como creemos y la simbiosis de ambas compañías sea positiva para ambos. No por nada Google tiene casi más apps para iPhone que para su propia plataforma y obtiene más beneficio de esta. Y no por nada sigue siendo el buscador por defecto en Safari, algo que cuesta mucho dinero anualmente a los de Mountain View. Y no por nada Windows Phone no despega porque Google no le da alas, al negarse a poner sus aplicaciones y sus servicios en este sistema (las oficiales).

Revolución

Eso fue el primer iPhone, revolución. Conceptos que hoy día forman parte de nuestras vidas como si hubieran estado ahí siempre, como la pinza, el scroll inercial, el deslizamiento o el swipe… conceptos que no existían hasta entonces pues una de las innovaciones patentadas que usó el iPhone fue la pantalla multi-táctil. Patente que no permitió gestionar más de un toque a los primeros móviles de Android ni hacer la pinza.

Y si nos fijamos, desde entonces han pasado diez años y el iPhone sigue siendo el mismo, al igual que el concepto en sí mismo. Iconos en pantalla, aplicaciones de vista de tabla, scroll inercial, vista portrait o apaisada… Incluso Android es igual a ese respecto. Usa el mismo concepto de escritorio. Si hoy Steve Jobs estuviera vivo estoy seguro que nos presentaría en la próxima WWDC un cambio disruptivo de paradigma que permitiría evolucionar ese concepto de interfaz móvil que ya lleva con nosotros 10 años y que ha pasado de revolución a nula evolución y que tal vez necesite un salto que hoy nadie esté capacitado para dar o, tal vez, no se atrevan a darlo. Para romper el mercado hay que tener un Steve Jobs detrás que sepa lo que hace y no solo vea más allá, si no tenga el valor para arriesgar. Hoy solo hay accionistas que van a lo seguro.

Apple iPhones 2007-2017
Apple iPhones 2007-2017

Lo que está claro es que ha habido un antes y un después del iPhone, que aquel 9 de enero de 2007 el mundo cambió (para bien o para mal, que cada uno decida), y que en los libros de historia siempre se recordará que la revolución tecnológica, aquella que llevó esta al común de los mortales, más allá de los geeks de turno, comenzó aquel 9 de enero de 2007. 26 minutos después del inicio de la presentación de la MacWorld de 2007, con Steve Jobs solo en el escenario, tras repasar los Mac, los iPods o el Apple TV y poner sobre la mesa las cifras de su actual éxito en los mercados donde estaba presente. Steve Jobs coge una botella de agua, bebe un poco, se aclara la garganta, se dirige al centro del escenario… se prepara y dice:

“Este es un día que llevo esperando los últimos 2 años y medio. De vez en cuando… un producto revolucionario aparece y lo cambia todo. Apple ha sido… bueno, antes de nada es importante entender que es toda una suerte que alguien pueda tener al menos uno de estos productos en su carrera. Apple ha sido muy afortunada por tener la oportunidad de traer unos pocos de estos al mundo. En 1984, presentamos el Macintosh. Que no solo cambió a Apple, cambió toda la industria de los ordenadores. En 2001 presentamos el primer iPod. El cual no solo cambió la forma que teníamos de oír música… cambió por completo la industria musical. Bien, hoy, vamos a presentar tres productos revolucionarios de este tipo”.

Con este pequeño “engaño” al final supimos que estos 3 dispositivos eran uno solo: el iPhone. ¿Volveremos a ver alguna vez algo tan importante? ¿Permitiría la actual industria más preocupada por los márgenes y sus beneficios, crear una disrupción como aquella? Aquel momento fue historia, y como tal, revivirla nos enseña mucho. Debemos sentirnos afortunados porque los que vivimos aquel día, fuimos testigos de la historia, de cómo se creaba esta, delante de nuestros ojos. Puede que tal vez nunca podamos volver a vivir un día o una presentación como aquella, porque Apple en aquel seguía siendo (entre muchas comillas) una pequeña compañía que podía arriesgar. Hoy día, es mucho más complicado que la evolución sigue adelante y lo importante es que 10 años después, el iPhone sigue siendo ese dispositivo que todos quieren ser, aquel que marca los objetivos… ¿Qué pasará en los próximos 10 años? Es una incógnita, aunque yo personalmente apuesto porque finalmente el iPhone seguirá su actual evolución de sustituir con funciones a dispositivos dedicados. El próximo paso son los ordenadores.

iPhone, 10 años. Cuánto tiempo ha pasado y qué poco tiempo ha pasado, realmente. Comparte con nosotros cómo viviste aquel día en los comentarios y cuéntanos que fue para ti ese primer iPhone. Un saludo y Good Apple Coding.

Acerca de Julio César Fernández

Analista, consultor y periodista tecnológico, desarrollador, empresario, productor audiovisual, actor de doblaje e ingeniero de vídeo y audio.

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  • javier

    Y que me cuentas de los que seguimos sin haber tenido nunca un móvil, y somos capaces de seguir disfrutando de toda la esencia de una puesta de sol sin que nadie nos moleste en ese momento?????

    • Pues que yo teniendo móvil desde hace años disfruto igual una sencilla y espectacular puesta de sol, (poniendo el móvil en “no molestar”). Puestas como las que tiene mi Tierra mirando la Alhambra desde el Mirador de San Nicolás. Le hago una foto gracias a las geniales ópticas del último smartphone y la comparto orgulloso con mis amigos para que ellos también lo disfruten, aunque nunca será lo mismo que sentirlo y verlo en directo. Con smartphone o no, las puestas de sol siempre hay que disfrutarlas sin que nadie te moleste o en buena compañía (física). Así que, no pierdas las buenas costumbres compañero Javier y un saludo.

      • javier

        Hombre!!! no me digas que eres granadino igual que yo. Entonces compartirás conmigo que Granada es el último lugar del mundo en el que no hace falta un móvil para disfrutar de la vida.